¿Cómo informar mejor a tus pacientes dentro y fuera de tu consulta?

Esa es la clave. En todas las facetas de la vida, una adecuada comunicación que infunda confianza puede convencer, “ganar” o incluso llegar a enamorar a alguien.

Y eso, como médico, es lo que debes perseguir, que tus pacientes se “enamoren” de ti, por lo que les explicas, por cómo lo explicas, por tu cercanía, por conseguir calmar sus inquietudes y por proporcionarles evidencias fundamentadas que les aporten la seguridad de que están en las mejores manos.

No hay nada que dé más vulnerabilidad e impotencia ante una dolencia que la desinformación. Ahí es donde debes centrar tus esfuerzos. Por tanto, el objetivo es comunicar e informar mejor a tus pacientes.

¡Tus pacientes no están contentos!

Te voy a contar más, unas pocas cifras, para acabar de convencerte.

El estudio “La Comunicación médico-paciente”, revela que de los más de 200 entrevistados (pacientes o familiares), un 41,4% (¡cerca de la mitad!) considera que a los médicos se les entiende mal, básicamente por la utilización de tecnicismos que no comprenden.

Además, algunos de ellos (17,7%) admiten nutrirse con otras fuentes, mayoritariamente internet.

¡Dr. Google contraataca!

En la misma línea, el libro “El ePaciente y las redes sociales”, destaca que, sorprendentemente, la información sobre salud y cuestiones médicas es lo más buscado por los ciudadanos en la red.

¡Dr. Google ataca de nuevo!

Sé que tú tampoco estás satisfecho con tu relación médico-paciente

Bien, ahora la otra cara de la moneda, los médicos.

Otro estudio, llevado a cabo por la consultora de salud Metaddata concluyó que casi el 60% de los facultativos entrevistados afirmó que los pacientes malinterpretan la información que leen en internet (de dudosa fiabilidad y con sesgos comerciales), lo que genera un foco de conflicto en la relación médico-paciente.

¡Dr. Google al acecho, again!

¿Te das cuenta?

¡¡Los unos y los otros no se entienden!!

Pésima comunicación, mala sintonía, no habláis al mismo nivel y, para rematar, internet se interpone entre vosotros.

Que no cunda el pánico. Voy a darte algunos consejos que deberías implementar, urgentemente, en tu ejercicio médico y en tu consulta.

Pero no pierdas de vista la finalidad: mejorar la comunicación con tus pacientes y, de paso, metértelos en el bolsillo.

4 consejos probados para mejorar tu relación médico-paciente desde mañana

1 – Un dibujo vale más que 1000 palabras

Ten a mano un bloc y un lápiz y da rienda suelta a tu vena artística.

No buscamos Van Goghs, simplemente que seas capaz de hacer bocetos o pequeños esquemas que aclaren algunos conceptos a tus pacientes cuando éstos te preguntan.

Seguramente, la mayoría, te preguntará si pueden llevarse consigo tu obra para compartirla con sus familiares.

2 – Banco de láminas profesionales

En la misma línea anterior, busca un repositorio de imágenes que tengan que ver con tu especialidad o con las dudas de tus pacientes.

En internet existen bancos de imágenes médicas gratuitas y solamente debes imprimirlas y, para alargar su vida, plastificarlas.

Los pacientes quedarán anonadados cuando hagas aparecer, como por arte de magia, una lámina en color, por ejemplo, de un corazón con el marcapasos que llevan implantado. Los tienes en el bote, fijo.

Si te interesa subirte al carro de la tecnología 2.0 te recomiendo que te sumerjas en el mundo de las App. Verás como hay muchas de ellas que podrás compartir con tus pacientes.

3 – ¿Quieren más informaciones? Recomiéndales unas referencias bibliográficas o webs

Debes tener una lista (que irás actualizando) de sitios web, monográficos o libros, todos ellos de carácter divulgativo.

Es muy buena idea que recomiendes a tus pacientes lecturas puntuales, en determinadas situaciones, para aumentar sus conocimientos sobre un aspecto concreto de su enfermedad, avances biomédicos o recomendaciones a seguir en su estado.

Puede ser interesante que utilices herramientas como Scoop.it, en la que puedes actuar como content curator para tus pacientes. De esta forma, puedes crear y gestionar diversas categorías o topics y agrupar, ordenadamente, noticias de actualidad relacionadas sobre dicha temática dentro de ellas. Posteriormente, puedes sugerir a tus pacientes la consulta de uno u otro topic, en función de sus dolencias, intereses, dudas…

Debes ser tú quien guíe sus búsquedas online, dirigiéndoles a fuentes fiables con sello de calidad y no dejarles desamparados frente a toneladas de información que no consiguen digerir.

Google es un robot estúpido que no ordena los resultados basándose en la calidad o a la veracidad científica, sino que usa los mismos algoritmos que utiliza para clasificar cualquier otra web. Por ello, tu paciente internauta desconoce si aquello que está leyendo tiene suficiente calidad científica o, por el contrario, es una patraña.

4 – Transforma tu consulta en una revista de salud (sin tener que gestionarla tú)

¿Y por qué no editar tú mismo el material a medida que mejor recoja las inquietudes de tu propia consulta?

Eres experto en un tema, en tu especialidad, eres un crack y puedes elaborar excelentes materiales (in)formativos para tus pacientes.

¿Qué tal una Newsletter mensual que puedes enviar al correo de tus pacientes o familiares?

¿Y aportar una web o blog personal en el que escribas, puedas dar consejos sanitarios, puedas corregir las inexactitudes sobre salud que los pacientes han leído online o incluso puedas aclarar cuestiones?

¿Y folletos o documentos atractivos sobre la mesa de tu salita de espera?

Tus pacientes percibirán que no son folletos comerciales al uso, sino que son recomendaciones de su médico de confianza.

Obviamente, deberán compartir espacio y competir con las últimas noticias de la Pantoja (¡las revistas tienen su público!), pero si depositas numerosas copias pueden llevarse la lectura a casa y, en ese caso, habrás triunfado.

En todos los casos anteriores puedes inspirarte en: alguna noticia interesante sobre tu especialidad médica aparecida en los medios, algún hallazgo científico, un recopilatorio de preguntas frecuentes y recurrentes de tu consulta diaria, algún hecho relevante que has descubierto en tu último congreso… la lista es extensa.

Eso sí, SIEMPRE recuerda que no redactas para un colega de profesión, sino que tu público no es especializado y debes esforzarte en comunicar a un nivel comprensible.

Fíjate, con estas acciones basadas en la comunicación te estás mostrando ante tus pacientes/clientes como un experto, que no sólo les atiende en consulta, sino que te preocupas en “formarles” y brindarles un material específico diseñado para ellos, porque, en definitiva, te importan.

 

¿Quieres escribir o no?

Todo te suena genial, pero sé lo que te está carcomiendo por dentro. ¿De dónde corchos (por ser finos) saco yo el tiempo para generar estos materiales y desarrollar mi acción educadora?

Y apuesto a que también estás pensando, ¡Pero si yo no tengo gracia escribiendo, soy de ciencias!

La respuesta a tus inquietudes te la doy en forma de pregunta: ¿Sabes que un redactor médico freelance es tu gran aliado? ¡Apóyate en él y respira!

 

En definitiva, y créeme, con una adecuada comunicación e información a tus pacientes, simultáneamente, estás aumentando tu caché y te estás posicionando en la cresta de la ola. A partir de aquí, el boca-oreja hará el resto para llenar tu consulta de pacientes “prendados” por ti.

 

Ahora dime más abajo, ¿te animas a practicar alguno de estos consejos? o acaso, ¿ya haces uso de alguna de estas estrategias?¿cuál?, ¿se te ocurre alguna otra?

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