Hablar en público tiene truco

hablar en público

Hoy traigo un tema de rabiosa actualidad (siempre lo ha sido y lo será) y que, para muchos es un auténtico «pain in the butt».

Sin más dilación: hablar en público.

Sudores fríos y retortijones… súper habituales cuando se piensa en ello, típico. Una vez presencié a un joven ponente vomitar antes de su intervención cuando se dirigía al atril. Todo un cuadro.

Sin embargo, doy fe de que existen personas del tipo rara avis a quienes les entusiasma el tema. Si estás leyendo esto y eres uno de ellos, no es necesario que continúes aunque, pensándolo bien, podrías dejarnos tus consejos en los comentarios finales.

Bien, para el resto, voy a intentar plasmar mis recomendaciones personales, basadas en mi propia experiencia oratoria.

Da lo mismo si se trata de un congreso médico mundial, lab meetings de grupo o, si me apuras, el discurso como padrino para la boda de tu mejor amigo.

En todos los escenarios hay dos factores claves, uno variable, hay más o menos gente, y el otro invariable, siempre da cierto yuyu.

En primer lugar, te recuerdo las 3 fases principales de cualquier comunicación oral y, posteriormente, te dejo mis 10 tips para que triunfes, sí o sí, en tu próximo evento como ponente.

No me enrollo más. Vamos.

1. PARTES DE UN DISCURSO

1.A. ATERRIZAMOS

En esta etapa nos presentamos, con la mejor de nuestras sonrisas, y presentamos el tema del que vamos a hablar. En este momento, suele suceder que algún asistente corre piernas pa’ que os quiero en busca de la sala correcta.

No te desconcentres, focalización, tú a lo tuyo.

Es muy útil elaborar un pequeño índice para los asistentes explicitando en qué partes se dividirá tu charla. Agradecerán esta información para poder ubicarse a lo largo de tu speech.

En esta fase es importantísimo captar la atención de los oyentes, los enamoras o los pierdes.

Algunos “captadores de atención” que funcionan son:

  • Misterio (lanzamiento de alguna pregunta que prometes responder más adelante en tu discurso).
  • Hacer una declaración sorprendente.
  • Utilización de alguna frase célebre o mencionar a un personaje famoso que tenga relación con el tema.
  • Preguntar a la audiencia sobre la necesidad de aquello que vas a hablar (que se estrenen ellos primero, no hay mejor defensa que un buen ataque).

1.B. ENTRAMOS EN MATERIA

En esta etapa entramos en el meollo del asunto y se hace necesario mantener enganchados y sostener la atención de los asistentes. Nada fácil, la verdad.

Debes tratar de reducir al máximo las “excursiones mentales” de tu público.

En una ocasión leí que estas excursiones tienen una razón puramente fisiológica, ya que cuando hablamos alcanzamos las 100-150 palabras/minuto, mientras que cuando pensamos llegamos a 400-500 palabras/minuto. Así que calcula los viajes paradisiacos en los que se pierde tu audiencia mientras tú vas hablando sobre la molécula XYZ-100.

Algunos “sostenes de la atención” que debes poner en práctica son:

  • Introducción de frases memorables, libros, refranes o vivencias.
  • Utilización de ejemplos y metáforas para ilustrar tu mensaje.
  • Utilización de la adjetivación.
  • Hacer pausas después de exponer alguna cosa trascendente, verás que algunos levantan la cabeza (del móvil) para ver qué se han perdido.
  • Modulación y proyección de la voz. Muy importante. Evita ser monótono en tu tono de voz y bebe agua de vez en cuando para refrescar tus cuerdas vocales y tomar aire.
  • Mantenimiento del contacto visual con la audiencia. Además de favorecer que nadie se sienta excluido, mitigarás las desconexiones mentales que puedan tener al toparse con tu mirada.
  • Esboza alguna sonrisa de vez en cuando y transmite buen rollo. Tu audiencia lo percibirá y agradecerá, seguro.
  • Introducción de pequeñas conclusiones durante la charla para ir reconduciendo lo que vas diciendo, facilitando así el hilo conductor del mensaje a tu audiencia.

1.C. RECAPITULANDO

Has llegado al final de tu apoteósica intervención. Necesitas conseguir el objetivo de todo el esfuerzo que has hecho para llegar hasta aquí. No decaigas.

Culmina resumiendo, ordenadamente, lo que has comunicado. Refresca la memoria a tu audiencia, repite, pero sé conciso y breve.

Si es posible, concluye con una única oración final que describa aquello más memorable de tu charla, aquel mensaje que deseas que tu público se lleve a casa y por el que quieres ser recordado.

2. MIS 10 TRUCOS MÁS EFECTIVOS PARA HABLAR EN PÚBLICO

Y ahora te dejo un pequeño recopilatorio de trucos que me parecen interesantes para que tus próximas charlas sean un éxito rotundo. Muchos los he utilizado yo misma y ¡funcionan!

hablar en público

 

-Atención a la comunicación no verbal (gestos, mirada, atuendo). Según dicen, la comunicación no verbal tiene un peso del 70% en conseguir “atrapar” al oyente, frente al 20% de la modulación de la voz y al ¡10%! de las palabras.

 

-Ser breve y sintético. Todos tenemos un límite y tu público, también. Para ello, tener un guion es muy bueno, aunque debes evitar leerlo durante tu speech. ¿Conoces la regla del 70-30? Tú sabes 100. En tu presentación debes aparcar el 70% de tus conocimientos y explicar sólo el 30%.

 

Es recomendable realizar algún ensayo, aunque seas tú solo delante del espejo o grabándote en audio. Tú mismo serás tu mejor crítico cuando te escuches. Trata de expresar de forma natural y semi-improvisada y evita la rigidez derivada de la pura memorización.

 

-La voz. Ya lo he comentado antes pero es que es súper importante. Evita la monotonía en el tono, la desgana y habla sin miedo. Recuerdo el suplicio que me suponía seguir a un profe de ecología de la facultad, ¡ni el cuello de su camisa podía oírle! Por favor, esmérate en proyectar la voz y piensa que tus palabras deben cautivar, también, a los de la última fila.

 

-Evita correr riesgos. Siempre piensas que te vas a atascar en esa palabra… evítala, porque te va a pasar, por mucho que lo ensayes y repitas, te vas a atrabancar. Ley de Murphy. Nunca falla. Yo siempre abro la caja de los medicamentos por el lado que no toca (el del prospecto), y mi marido siempre se pone en la cola del peaje que tiene problemas. Pasa y pasará siempre.

 

-Respiraciones chillout. Tener algunos nervios es hasta normal debido a la adrenalina que nos prepara para un reto. Antes de tu intervención enciérrate en el baño un minuto, toma aire lo más profundamente que puedas unas cuantas veces. Cierra los ojos, relájate y respira hondamente. Va de maravilla, de verdad.

 

Si piensas utilizar un puntero láser, cuidado. Utilízalo sólo cuando realmente quieras señalar algo concreto y evita tenerlo todo el rato encendido. Con ello, evitarás mostrar el tembleque de tu mano fruto de los nervios y que tu audiencia se distraiga con el puntito rojo volando de aquí para allá.

 

La principal razón de los nervios no es otra más que la propia novedad de la situación. Para luchar contra ello, pre-visualiza en tu mente y con anterioridad lo que va a pasar: tú hablando, todo pasa, la vida sigue, mañana ni se acuerdan.

 

Una de mis favoritas: hazte más fuerte que ellos. Haz que las personas que te están evaluando desciendan un grado por debajo de ti, crécete, saca pecho y gana seguridad. ¿Cómo? Imagínalos a todos en pelotas, vulnerables. Sí, sí, en pelota picada. Imaginación al poder.

 

Sobre todo, recuerda que tú eres quien más sabe de lo que vas a hablar, nadie mejor que tú conoce esas diapositivas. Además, no temas a las preguntas finales de tu audiencia. Controlas el tema pero, si por un supuesto, desconoces la respuesta, que no cunda el pánico, agradeces la pregunta y reconoces que es algo que merece la pena que investigues. Cita al susodicho preguntón a tu próxima charla, en la cual ya estarás en disposición de darle una respuesta satisfactoria.

 

Pues hasta aquí mi humilde aportación a este gran arte de hablar en público.

Y otra cosa, por mucho que te cueste, practica, practica y practica. Siempre que tengas la ocasión, lánzate al ruedo.

 

Si te interesa profundizar en el tema, puedes dirigirte también a: Gananci.

 

Atribuciones: imagen de cabecera CC0.

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